
Acabo de llegar del retiro de semana santa en el colegio Santísima Trinidad, fue una experiencia completamente renovadora para mí y para todos los que tuvimos la suerte de asistir.
Comprendí muchas cosas de los últimos días de Cristo en la tierra que hasta ahora, por mí, habían pasado desapercibidas. Aprovecharé ahora de escribirlas antes que el tiempo me las borre de la mente o el mundo las saque de mi corazón.
Todos sabemos como el Señor se entregó voluntariamente para cargar con nuestros pecados, pero en el retiro pudimos escuchar como El nos interpelaba, nos pedía que fuéramos sus brazos y sus piernas.
Todos los que tenemos la dicha de participar de la Comunión, tenemos la obligación de ser tabernáculos vivos, portadores de Cristo en nuestra vida, en nuestra familia, con los amigos y en el lugar de estudio o trabajo.
Todos sufrimos porque Cristo estaba muerto, la fuente de nuestra vida ya no estaba. Pero como cristianos nos mantuvimos en pie, sujetos en la esperanza del Dios que vence a la muerte y resucita para no enfrentarla más.
Pero en nuestra ciudad, hay muchos que también sufren por estar alejados de la vida, por estar sumidos en el vicio y la desesperación, por sentirse vacíos por dentro. En ellos, a diferencia de nosotros no hay ninguna esperanza, no conocen al Cristo Joven portador de vida y mucho menos la dicha de la resurrección.
Es nuestra misión ser reflejos de Cristo para todos esos jóvenes y niños. Ser para ellos el camino, la verdad y la vida. Ser los padres que nunca tuvieron, para que cuando a ellos les toque la hora, sean personas capaces de dar amor y entregarse por ese amor.
Estamos llamados a formar esa sociedad de los vínculos, donde todos seamos conscientes y responsables del destino de los demás. Y lo somos, día a día estamos insertos en un mundo que nos pide a gritos dar el ejemplo, un mundo donde solo un 30% de los jóvenes confía en la iglesia católica, donde solo un 20% de los matrimonios quiere inculcar la fe en Cristo a sus hijos.
Bueno esas son algunas apreciaciones de lo que viví este fin de semana, ojala les haya gustado y si en algún momento no soy coherente con lo que he expresado acá, les ruego me lo hagan saber, que Dios los bendiga y para la próxima les pongo algo menos denso, lo prometo.